sábado 6 de junio de 2009
:.:Semana Mundial por el parto respetado:.: del 11 al 17 de Mayo
En nuestro pais esta semana no paso. Así de simple ¿cuantos de ustedes se enteraron de ella? ¿cuantos vieron spots publicitarios por tv? o algo...Se hace urgente la difucion masiva de toda esta preciosa información ¿hasta cuando estaremos sumid@s en la ignorancia? ¿dejando que otros decidan por nosotr@s y lo que queremos? miren al costado derecho de la paguina estos videos. retroalimentemosnos...nos necesitamos.
.::Mi Credo::.

¿EN QUE CREO?
Creo que el Embarazo no es embarazoso, ni tiene por que serlo.
Creo que el embarazo es gestación.
Creo que gestación y parto son procesos saludables dentro de la vida sexual de una mujer.
Que pueden ser vividos conscientemente, responsablemente y en completa libertad.
Creo en anteponer las necesidades físicas, emocionales, mentales y espirituales de una mujer que da a luz a los protocolos médicos y hospitalarios.
Creo en el divino cuerpo de la mujer. En su sabiduría biológica para dar a luz. ¡Millones de años de evolución no pueden estar equivocados!
Creo que como sociedad no podemos seguir insegurizando a la mujer con respecto a su capacidad de dar a luz.
¡¡creo que parir no es un castigo divino!!
Creo que dios ha de ser mujer, pues a cada segundo da a luz soles, una galaxia, lunas, un nuevo mundo, vida.
Creo que el nacimiento es por sobre un acto médico un acontecimiento personal, espiritual y familiar.
Creo en la capacidad de cada mujer para decidir libre, informada y responsablemente la mejor manera para que nazcan sus hijos.
Creo que merecemos mejores tratos al dar a luz como una regla y no como una excepción.
Creo que podemos decidir TODO lo que hagan a nuestros cuerpos y nuestros hij@s incluso si estamos en peligro de salud.
Creo que una mujer gestando y de parto No es paciente. Y que es preciso educar a los profesionales de salud en este concepto.
Creo que el consentimiento informado es un fracaso de la relación médico-paciente.
Creo en la bondad intrínseca de las personas, en la compasión y en el amor.
Creo, así y todo en los profesionales de la salud (matronas, médicos y médicas, enfermeras, etc.). creo en sus buenas intensiones, en que pueden cambiar la forma y más importante el “fondo” de como nacemos.
Creo que el parto es una síntesis de nuestra vida y un reflejo de nuestra sociedad.
Creo que un(a) niñ@ que nace sano no debe ser separado de su madre bajo ningún punto de vista. Cualquier procedimiento de rutina, test, medición pesaje , limpieza pueden esperar. Su instinto lo llama a estar con su madre. Es ella y solo ella todo el mundo que conoce, ella es el/ella mism@.
Creo que los tiempos son personales y que la rotura prematura de membranas, el uso oxitocina sintética,el uso de forceps,etc. No está justificada solo por que no dilate o expulse en los tiempos estimados.
Creo en la libre expresión de la fuerza y poder que impregna a una mujer que da a luz. Gritando, riendo, llorando, en silencio, gimiendo, orando,...
creo que el parto es una cuestión de poder. Y que como mujeres debemos empoderarnos de nuestros cuerpos, nuestra sangre de vida (menstruación, la luna roja), nuestros partos, nuestra vida.
Creo que cualquier tipo de parto puede ser un parto positivo.
::La Flor::

Yo Soy la Flor
Queridas, hace años cuando esperaba a mi primer hija encontré una serie de frases que pueden actuar como afirmaciones positivas, Podemos repetirlas, escribirlas, gritarlas, sentirlas, imaginarlas, y ver como actuá nuestra mente y nuestras emociones al decirlas.
Yo creo que soy una flor abriendo mis pétalos a los tibios rayos del sol
Yo creo y doy a luz con fe y confianza
yo creo y no tengo miedo
yo creo y confió en mi
yo amo mi cuerpo
yo creo en mi propia ayuda
yo no estoy avergonzada de mi cuerpo
yo no estoy avergonzada de mi sexualidad
yo creo que no soy culpable
yo creo que soy poderosa y amable
yo creo que no estoy peleando con este proceso de ninguna forma
yo creo en el amor que doy a mi bb y en la forma en que lo traigo al mundo.
Hermanas mías, ¡que así sea!
Bebida Energética para el Trabajo de Parto
Labor Aid
Esta es una receta para preparar en casa. Es una bebida reconstituyente para ser consumida durante el trabajo de parto. Las que hemos parido hij@s sabemos lo agotador que es (y puede llegar a ser) horas de trabajo de parto. Así que si estas planeando dar a luz en casa puede ser una excelente opción. Lo mismo para quienes van a tener sus hij@s en clínicas no creo que tengan problema en consumirlo, salvo que el médico a cargo impida que bebas mientras estas de parto, nada de raro pues la creencia es que no puedes ni beber ni comer durante él. Sin embargo, es posible que ante tu insistencia (o amable petición) no tengan mayor inconveniente en autorizar que lo bebas. Las que esperan dar a luz en un hospital publico mejor ni lo piensen difícilmente las autorizaran a ingresar alimentos o bebidas, pero intenten consulten a quien corresponda. Recuerden que lo peor es quedarse con las preguntas atrapadas en la garganta...
Una ultima recomendación, beban a sorbos pequeños y espaciados, nunca en medio de una contracción, de lo contrario terminaran vomitando.
Es completamente seguro (no contiene cafeína ni ácido cítrico sintético).
1 litro de agua
½ taza de miel
½ taza de jugo de limón
½ cucharadita de sal
½ cucharadita de levadura
2 comprimidos de calcio aplastados.
viernes 14 de noviembre de 2008
.::Cesareas y la Estupides Humana::.

Tan estúpido es hacer una cesárea por conveniencia como no hacerla cuando se necesita...así de simple.
La operación cesárea (porque eso es) se dice que surgió para dar nacimiento a Julio Cesar, lo cual era erróneo. Tal vez proceda de una antigua ley Romana dictada por Numa Pompilio, 715 años a. de C., el cual ordenaba abrir el vientre de toda mujer que falleciera en los últimos meses del embarazo; dicha ley se convirtió en Lex Caesarea y era aplicada por cesares y emperadores de la época. La 1ª referencia que se conoce del éxito de la intervención, fue en 1500 por Bauchin, donde cita el caso de Jacob Kufer, un capador de cerdos, que opero a su mujer. Esta sobrevivió y tuvo 5 partos más en forma espontánea. Otro caso ocurrió en Inglaterra en 1738. En 1751, Smillie, indicaba en un escrito que debía realizarse en mujeres cuyo parto vaginal fuera imposible, indicando que esta era oportunidad de salvar vidas materna y fetal. En 1581 Rousset, indico la posibilidad de practicarla en vida de las pacientes...y con el paso del tiempo se transformo (desafortunadamente en lo que es ahora. Mujeres que la solicitan nada más ver positivo el test de embarazo, fechando el nacimiento de un hijo según vacasiones, exámenes universitarios, viajes o bien por el viejo temor al dolor. Es extraño si pensamos que es la misma hormona la que circula por nuestras venas mientras hacemos el amor y tenemos un orgasmo (oxitocina) que hace que nuestro útero "palpite" en contracciones la que desencadena y fluye mientras estamos de parto. ¿porque unas contracciones son placenteras y las otras duelen? porque sentimos ese "horroroso" dolor (¡ojo! no todas lo sienten así de terrible como muchas cosas en esta vida la sensación es personal) esta irreflexión es tema para otra ocasión, pero vale la pena ponernos a pensar.
Recuerdo que después de casi tres días de fuerte inducción de mi primer parto y una eclamsia severa (donde por única vez en mi vida he sentido que me muero) drogas circulando por mi cuerpo y la cabeza dando vueltas pedí con un hilo de voz una cesárea al obstetra de turno en la meter del hospital de Valdivia y el con la misma flemática expresion, eso que jamás cambio no me dio ni pelota. Siempre me he preguntado por que se negó si dilataba con la lentitud de un caracol y con todos los problemas de presión sanguínea que me habian diagnosticado (YO DIGO OCASIONADO!) yo sentía que no podía hacer un esfuerzo físico más...medio muerta pujar...ni hablar. ¿habrá sido por plata? ó era yo un conejillo de indias y nadie me preguntó?
La operación cesárea (porque eso es) se dice que surgió para dar nacimiento a Julio Cesar, lo cual era erróneo. Tal vez proceda de una antigua ley Romana dictada por Numa Pompilio, 715 años a. de C., el cual ordenaba abrir el vientre de toda mujer que falleciera en los últimos meses del embarazo; dicha ley se convirtió en Lex Caesarea y era aplicada por cesares y emperadores de la época. La 1ª referencia que se conoce del éxito de la intervención, fue en 1500 por Bauchin, donde cita el caso de Jacob Kufer, un capador de cerdos, que opero a su mujer. Esta sobrevivió y tuvo 5 partos más en forma espontánea. Otro caso ocurrió en Inglaterra en 1738. En 1751, Smillie, indicaba en un escrito que debía realizarse en mujeres cuyo parto vaginal fuera imposible, indicando que esta era oportunidad de salvar vidas materna y fetal. En 1581 Rousset, indico la posibilidad de practicarla en vida de las pacientes...y con el paso del tiempo se transformo (desafortunadamente en lo que es ahora. Mujeres que la solicitan nada más ver positivo el test de embarazo, fechando el nacimiento de un hijo según vacasiones, exámenes universitarios, viajes o bien por el viejo temor al dolor. Es extraño si pensamos que es la misma hormona la que circula por nuestras venas mientras hacemos el amor y tenemos un orgasmo (oxitocina) que hace que nuestro útero "palpite" en contracciones la que desencadena y fluye mientras estamos de parto. ¿porque unas contracciones son placenteras y las otras duelen? porque sentimos ese "horroroso" dolor (¡ojo! no todas lo sienten así de terrible como muchas cosas en esta vida la sensación es personal) esta irreflexión es tema para otra ocasión, pero vale la pena ponernos a pensar.
Recuerdo que después de casi tres días de fuerte inducción de mi primer parto y una eclamsia severa (donde por única vez en mi vida he sentido que me muero) drogas circulando por mi cuerpo y la cabeza dando vueltas pedí con un hilo de voz una cesárea al obstetra de turno en la meter del hospital de Valdivia y el con la misma flemática expresion, eso que jamás cambio no me dio ni pelota. Siempre me he preguntado por que se negó si dilataba con la lentitud de un caracol y con todos los problemas de presión sanguínea que me habian diagnosticado (YO DIGO OCASIONADO!) yo sentía que no podía hacer un esfuerzo físico más...medio muerta pujar...ni hablar. ¿habrá sido por plata? ó era yo un conejillo de indias y nadie me preguntó?
¿que lleva a una mujer decidirse por una cesárea para dar a luz? sera por ese temor al des control? ¿al "terrible" dolor? o a mitos ridículos como ese que dice que "el choro" queda grande (perdonen ustedes lo vulgar de mi expresión solo repito lo que he escuchado de mis educados universitarios parientes masculinos). MIEDO, MIEDO Y MÁS MIEDO.
Durante el trabajo de parto existe un verdadero "baño químico" para la guagua (bebé) y para la madre. Muchas de las hormonas de apego se secretan durante el parto, muchas de ellas influyen sobre el posterior desarrollo del niño, su cerebro principalmente (OJO! no estoy disiendo con esto que los niños nacidos por cesáreas tengan deficiencia, solo digo que no se benefician de estas hormonas lo mismos sus madres ¿se entiende?)
El shok emocional que implica una cesarea no lo conozco. Por amigas se que dicen "que se siente raro", que hay algo que no "cuaja" con la guagua (bebe) luego de que nace y que afortunadamente luego se pasa. ¿será la falta de este baño químico? ese despertar instintivo de la madre. La mujer salvaje que no ha sido despertada y que penosamente intenta abrir los ojos y apoderarse de esta recién parida.
Hay algo de lo que si estoy segura. LA PROFUNDA INSEGURIDAD DE ESTAS MUJERES EN SUS CUERPOS Y CAPACIDADES. Criadas bajo un sistema de control de su sexualidad que aunque muy buenas amantes sean desconfían de este cuerpo suyo capaz de "abrirse" y dar paso a la vida: a vivir creativamente y divinamente este "paso" de doncella a madre.
Si hay algo que agradezco de mi primer parto (que por muy desastroso algo tuvo de positivo) NADIE ME HIZO CASO CUANDO PEDÍ UNA CESÁREA...y con peridural y todo sentir como las piernas de mi SOL daban pataditas mientras la deslizaban através de mi.
Una vez rememorando este primer parto con mi prima matrona (partera) universitaria diciéndole yo que lo que pedí (la cesárea al ginecólogo) ella me contesta: ..."es que es agotamiento ó cansancio materno no es indicador de cesárea". (¡plop!) que contradictorio yo estaba no solo cansada (llevaba tres días acostada sin moverme con todo lo que eso significa, hambrienta sedienta (aunque con suero) ...pero necesitaba y quería apoyo, amor, compañía, agua,alimentos... DIOS SOY UN SER HUMANO PARIENDO A OTRO ¡ESTOY TRABAJANDO!
Una mujer cansada debido a un trabajo de parto muy largo necesita, contención, alimentos energéticos, aliento y paciencia...en fin...volvamos a la cesárea.
Si la OMS no justifica más de un 15% de cesáreas (apróx.) en los partos de un país, como es posible que en el nuestro esta cifra se empine por sobre el 50% en el sector publico y vegonzosamente sobre el 60% en el sector privado (esta cifra no es tal pues no existe datos reales de las instituciones privadas, esto es lo que se "presume") ¿que nos pasa como sociedad? ¿que les pasa a los profesionales? ellos también tienen miedo. Miedo a sus clientes con dinero "pues no se arriesgan" a que una guagua se muera ( o le pase cualquier cosa, ¡DIOSA , QUIZÁS QUE COSA! en un trabajo de parto, por la posterior demanda.
Es mi humilde opinión el que se hace necesario y es de urgencia mirar críticamente nuestra imagen lo que somos y lo que hacemos, como lo hacemos. Ya es hora.
viernes 24 de octubre de 2008
:::circulo de conversacion:::

Un nuevo circulo se abre para conversar y despertar nuestra sabiduria intrinseca.
el Domingo 9 de Noviembre desde las 15:00 hrs. nos reunimos en Bremen 13 11(esquina Emilia Tellez entre el metro Simón Bolivar y metro Príncipede gales) Santiago de Chile.
Llevar comestibles para compartir
Se presentaran simultaneamente videos y documentales sobre el parto.
nos vemos!
invitan Fabiola y Marcela
:::Sincronizandonos:::

Lamentablemente al pasado encuentro nadie llegó.
proximamente realizaremos un nuevo encuentro y les informare de otros circulos de reunion entorno
a la gestacion. parto y maternidad en nuestro pais (Chile).
Les avisare con tiempo y hagan correr la voz...nuestra voz .
A las amigas que dejan sus comentarios firmen con su nombre y si quieren más informacion pueden hacer llegar un correo-e.
Un abrazo desde el corazón.
jueves 25 de septiembre de 2008
NOS UNIMOS ENTORNO A LA HUMANIZACION

Amig@s! Sean todos bien venidos este viernes 3 de Octubre
nos juntamos un ratito a una jornada reflexiba sobre el parto y nacimiento...
a despertar la conciencia...
humanizacion y derechos de parto y nacimiento.
Esperamos que de aquí salga la gente que necesitamos para constituirnos legalmente...
tod@s invitados mamá, papás, abuelas, abuelos, tías y tíos, amigos y los no tanto, tambien aquellos que no nos conocen...vengan!
Nos juntamos en Los Espinos 3322 comuna de macul (casi esquina con la av. macul), una cuadra al sur de macul/rodrigo de araya
a las 19:30.
un abrazo fraterno!
.::mar::.
lunes 14 de julio de 2008
Parir como las Diosas

Aquí un poco más de información...
Según la organización mundial de la salud “no se recomienda que la mujer permanezca acostada en posición de litotomía (de espaldas) durante el trabajo de parto y expulsivo. Se ha de recomendar que la mujer se mueva libremente”.
La libre circulación durante el trabajo de parto es recomendable por varios motivos, entre ellos:
· Favorece a la dilatación
Según la organización mundial de la salud “no se recomienda que la mujer permanezca acostada en posición de litotomía (de espaldas) durante el trabajo de parto y expulsivo. Se ha de recomendar que la mujer se mueva libremente”.
La libre circulación durante el trabajo de parto es recomendable por varios motivos, entre ellos:
· Favorece a la dilatación
· Proporciona alivio a la mujer. Ella busca instintivamente posiciones que le sean favorables y más cómodas.
· No olvidemos que el trabajo es de a dos. Contando con la ayuda de la fuerza de gravedad, la presión que ejerce la cabeza de la guagua no es anulada (lo que si ocurre si permaneces acostada).
· Los grandes vasos sanguíneos no son presionados por el peso del útero y la guagua, permitiendo un mejor flujo de sangre oxigenada.
· No presionas las terminales nerviosas que están en la cola y las contracciones no “se van a la espalda” y si te llega a pasar es posible que alguien te aplique un masaje (o friega) lo que es casi siempre aliviador.
El parir acostadas se usa única y exclusivamente por que es la posición que más le acomoda a los que asisten el parto. Cuando una mujer puede decidir libremente en que posición estar pocas veces se elige estar acostada, pues es una postura poco fisiológica. ¿Cuantas de ustedes comerían completamente acostadas? Intentar hacerlo y atorarse es una sola cosa. La deglución (tragar) es un acto “hacia abajo” lo mismo que la salida de una guagua. Escucha a tu cuerpo...no hagas lo que no quieres hacer solo porque te dicen que así se hace ó por ser buena, o por que el medico sabe y yo no. Tú cuerpo sabe parir, es maravilloso, tienes el poder y la sabiduría en el. Solo tienes que escucharte y conectarte con tu cuerpo.
Las posturas que las mujeres preferentemente utilizan para dar a luz (periodo expulsivo) son: en cuclillas, en cuclillas asistida y sostenida por tu pareja de parto (mamá, amiga, pareja, tía, etc.) y por una Doula u otra persona que este con ella de esta manera si no está acostumbrada a esta posición no sentirá malestar en las piernas, sentada en la silla obstétrica (silla en forma de herradura), de rodillas, de pie.
Los beneficios de estas posturas son aparte de más cómodos para ti:
· Acortan el canal de parto. De esta manera el lugar por donde tu guagua debe pasar es cerca de 2 cms. Más corto de que si estuvieras acostada.
· La fuerza de gravedad trabaja contigo (y eso ayuda).
· El peso de la misma guagua sobre los músculos del suelo pélvico ayuda a su relajación y dilatación. Esta presión genera un impulso nervioso que actúa sobre la hipófisis y estimula la liberación de oxitócica, hormona estimulante de la musculatura uterina, lo que contribuye a un trabajo de parto más rápido. con el y contigo haciendo que tus esfuerzos de pujo den mejor resultado.
· El periné (suelo pélvico) se distiende homogéneamente, evitando grandes desgarros.
· Las agrandes venas (cava inferior) no son presionadas irrigando con sangre oxigenada y sin mayores esfuerzos a tu útero y placenta (dando más oxigeno a la guagua).
· El instinto (cerebro primitivo) te guía a adoptar la postura más fisiológica en cada momento. Esta sabiduría queda demostrada en la frecuente necesidad en un momento del trabajo de parto, de realizar movimientos rotatorios. Estos movimientos facilitan las rotaciones que el feto debe realizar para colocarse y avanzar por el canal de parto, similares a los necesarios para sacar un anillo de un dedo. En posición tumbada el feto no dispone de esta ayuda de su madre
· Puedes recibir en tus manos a tú hij@.
viernes 27 de junio de 2008
La Episiotomía
¿Tu ginecólog@ ó matrona te contó algo sobre ella?
Normalmente nadie habla ni dice nada, pero todas saben que si vas a tener una guagua te cortaran...por que es eso, un corte entre la vagina y el ano nada de inocente.
¿Alguna sabe por que la hacen? ¿Con que fin?
Aquí un poquito de información para desterrar mitos.
Es un procedimiento quirúrgico que comprende el corte del perineo (piel y músculos entre la vagina y el ano) durante el trabajo de parto para agrandar el canal vaginal. Este procedimiento se realiza con tijeras o con un bisturí y requiere que después lo cosan.
Hace años que la Organización Mundial de la Salud ha prevenido contra su uso rutinario y generalizado en los hospitales.
En nuestro Chile se practica a todas (a todas!) las que van a tener un hijo por primera vez en servicios públicos y privados. Y si ya has tenido hijos también te la harán salvo que llegues con el bebe casi saliendo y no les des tiempo de hacer nada en tal caso probablemente sufrirás un desgarro (el que puede ir en clasificación desde grado uno a cuatro dependiendo de la gravedad y profundidad) y te dirán que la culpa ha sido tuya.
Sus complicaciones...
· Desgarros grandes. Después de una episiotomía, se pueden producir desgarros grandes desde la incisión hasta el ano.
· Pérdida de sangre. Una episiotomía corta todas las capas de tejido y músculo y puede producir sangrado excesivo y hematomas.
· Infección. La incisión y las suturas exponen a infecciones bacterianas.
· Relaciones sexuales dolorosas. Estudios recientes muestran que una episiotomía puede aumentar el dolor durante las relaciones sexuales; dejar marcas en la piel, asimetrías o estrechez del introito.
· Cicatrización dolorosa y molesta. Las episiotomías no cicatrizan ni se reparan mejor que los desgarros. Con frecuencia tardan más en sanar porque la incisión es, por lo general, más profunda que un desgarro natural.
· Prolapso vaginal, rectovaginal o fístula anal.
¿Y cuales son los mitos?
· Las episiotomías no previenen desgarros en o a través del esfínter anal ni desgarros vaginales. De hecho, los desgarros profundos casi nunca ocurren cuando no se realiza una episiotomía.
· Aún cuando se reparen correctamente, los desgarros del esfínter anal pueden causar problemas crónicos de dolor coital o incontinencia fecal o de flatulencia a lo largo de la vida. Además, las laceraciones anales predisponen a las fístulas rectovaginales.
· Si a una mujer no se le hace una episiotomía y sufre un pequeño desgarro, éste no será (con raras excepciones) peor que una episiotomía.
· Las episiotomías no previenen la relajación de la musculatura del suelo pélvico. Por lo tanto, no previenen la incontinencia urinaria ni mejoran la satisfacción sexual.
· No es más fácil reparar una episiotomía que un desgarro. Las episiotomías no sanan mejor que los desgarros.
· Las episiotomías no son menos dolorosas que los desgarros. Pueden causar problemas prolongados de dolor, especialmente durante las relaciones sexuales.
· Las episiotomías no previenen lesiones durante el nacimiento ni daño cerebral del feto.
· Las epidurales aumentan la necesidad de una episiotomía. También aumentan la probabilidad de que se usen instrumentos durante el alumbramiento.
· Parir tumbada sobre la espalda aumenta la necesidad de episiotomías, probablemente porque el perineo está demasiado estirado.
Consejos para conservar el periné intacto
· No permitas que te metan prisa o te administren hormonas como la oxitócina sintética para acelerar sin una indicación válida.
· Adopta posturas que favorezcan el expulsivo: en cuclillas, de pie...
· No empujes sin ganas. Hazlo cuando tengas ganas de hacerlo y relaja cuanto puedas los músculos del suelo pélvico (y la boca), para tener un expulsivo más suave.
· Existen maniobras no invasivas que buscan preservar intacto el periné consultalo con tu matrona, ginecólogo.
Las compresas calientes (sin quemarte) en el periné, el agua tibia y los masajes suaves con aceite de almendra o jojoba también ayudan. La única precaución, tener las manos muy limpias y siempre formando pequeños círculos de adelante hacia atrás.
Pretendemos estimular la toma de conciencia entre las mujeres y los profesionales respecto a que
· la episiotomía profiláctica es un acto de mutilación inútil y doloroso
· la inducción del parto, la inmovilización en posición acostada, la epidural, la oxitocina sintética, los pujos dirigidos y la extracción por fórceps son las principales causas de los desgarros graves que la episiotomía pretendería prevenir
· alentar a las mujeres y a los profesionales de la salud a dar un paso más allá del simple cuestionamiento: rechazar esta práctica
· alentar a la mujer a que elija la posición para parir y recupere el papel protagonista que le corresponde durante el parto.
Según Mardsen Wagner, Ex Director del Departamento de Salud Materno-Infantil de la OMS “la episiotomía nunca es necesaria en más del 20% de los partos. La ciencia ha constatado que causa dolor, aumenta el sangrado y causa más disfunciones sexuales a largo plazo. Por todas estas razones, realizar demasiadas episiotomías ha sido correctamente etiquetado como una forma de mutilación genital en la mujer”.
Normalmente nadie habla ni dice nada, pero todas saben que si vas a tener una guagua te cortaran...por que es eso, un corte entre la vagina y el ano nada de inocente.
¿Alguna sabe por que la hacen? ¿Con que fin?
Aquí un poquito de información para desterrar mitos.
Es un procedimiento quirúrgico que comprende el corte del perineo (piel y músculos entre la vagina y el ano) durante el trabajo de parto para agrandar el canal vaginal. Este procedimiento se realiza con tijeras o con un bisturí y requiere que después lo cosan.
Hace años que la Organización Mundial de la Salud ha prevenido contra su uso rutinario y generalizado en los hospitales.
En nuestro Chile se practica a todas (a todas!) las que van a tener un hijo por primera vez en servicios públicos y privados. Y si ya has tenido hijos también te la harán salvo que llegues con el bebe casi saliendo y no les des tiempo de hacer nada en tal caso probablemente sufrirás un desgarro (el que puede ir en clasificación desde grado uno a cuatro dependiendo de la gravedad y profundidad) y te dirán que la culpa ha sido tuya.
Sus complicaciones...
· Desgarros grandes. Después de una episiotomía, se pueden producir desgarros grandes desde la incisión hasta el ano.
· Pérdida de sangre. Una episiotomía corta todas las capas de tejido y músculo y puede producir sangrado excesivo y hematomas.
· Infección. La incisión y las suturas exponen a infecciones bacterianas.
· Relaciones sexuales dolorosas. Estudios recientes muestran que una episiotomía puede aumentar el dolor durante las relaciones sexuales; dejar marcas en la piel, asimetrías o estrechez del introito.
· Cicatrización dolorosa y molesta. Las episiotomías no cicatrizan ni se reparan mejor que los desgarros. Con frecuencia tardan más en sanar porque la incisión es, por lo general, más profunda que un desgarro natural.
· Prolapso vaginal, rectovaginal o fístula anal.
¿Y cuales son los mitos?
· Las episiotomías no previenen desgarros en o a través del esfínter anal ni desgarros vaginales. De hecho, los desgarros profundos casi nunca ocurren cuando no se realiza una episiotomía.
· Aún cuando se reparen correctamente, los desgarros del esfínter anal pueden causar problemas crónicos de dolor coital o incontinencia fecal o de flatulencia a lo largo de la vida. Además, las laceraciones anales predisponen a las fístulas rectovaginales.
· Si a una mujer no se le hace una episiotomía y sufre un pequeño desgarro, éste no será (con raras excepciones) peor que una episiotomía.
· Las episiotomías no previenen la relajación de la musculatura del suelo pélvico. Por lo tanto, no previenen la incontinencia urinaria ni mejoran la satisfacción sexual.
· No es más fácil reparar una episiotomía que un desgarro. Las episiotomías no sanan mejor que los desgarros.
· Las episiotomías no son menos dolorosas que los desgarros. Pueden causar problemas prolongados de dolor, especialmente durante las relaciones sexuales.
· Las episiotomías no previenen lesiones durante el nacimiento ni daño cerebral del feto.
· Las epidurales aumentan la necesidad de una episiotomía. También aumentan la probabilidad de que se usen instrumentos durante el alumbramiento.
· Parir tumbada sobre la espalda aumenta la necesidad de episiotomías, probablemente porque el perineo está demasiado estirado.
Consejos para conservar el periné intacto
· No permitas que te metan prisa o te administren hormonas como la oxitócina sintética para acelerar sin una indicación válida.
· Adopta posturas que favorezcan el expulsivo: en cuclillas, de pie...
· No empujes sin ganas. Hazlo cuando tengas ganas de hacerlo y relaja cuanto puedas los músculos del suelo pélvico (y la boca), para tener un expulsivo más suave.
· Existen maniobras no invasivas que buscan preservar intacto el periné consultalo con tu matrona, ginecólogo.
Las compresas calientes (sin quemarte) en el periné, el agua tibia y los masajes suaves con aceite de almendra o jojoba también ayudan. La única precaución, tener las manos muy limpias y siempre formando pequeños círculos de adelante hacia atrás.
Pretendemos estimular la toma de conciencia entre las mujeres y los profesionales respecto a que
· la episiotomía profiláctica es un acto de mutilación inútil y doloroso
· la inducción del parto, la inmovilización en posición acostada, la epidural, la oxitocina sintética, los pujos dirigidos y la extracción por fórceps son las principales causas de los desgarros graves que la episiotomía pretendería prevenir
· alentar a las mujeres y a los profesionales de la salud a dar un paso más allá del simple cuestionamiento: rechazar esta práctica
· alentar a la mujer a que elija la posición para parir y recupere el papel protagonista que le corresponde durante el parto.
Según Mardsen Wagner, Ex Director del Departamento de Salud Materno-Infantil de la OMS “la episiotomía nunca es necesaria en más del 20% de los partos. La ciencia ha constatado que causa dolor, aumenta el sangrado y causa más disfunciones sexuales a largo plazo. Por todas estas razones, realizar demasiadas episiotomías ha sido correctamente etiquetado como una forma de mutilación genital en la mujer”.
jueves 29 de mayo de 2008
Humanizacion de los partos...tarea pendiente.

Actualmente en nuestro pais (Chile) las politicas de atencion de parto están basadas en un medicalizacion excesiba. Y salvo algunas notables he importantes acciones que hacen la diferencia como la atención de parto humanizado en los hospitales de Villarrica y un programa de atencion integral de la maternidad del hospital de Iquique (para mujeres de la comunidad aymara). El resto debe conformarse con lo que hay y le toca.
Como un juego de loteria.
Los malos ratos abundan y las recomendaciones de la O.M.S son pasadas por alto.
Parimos en posiciones nada fisiologicas haciendolo más dificil y riesgoso. Practican episiotomias a todas y cada una de las mujeres ¿cuantas de ellas saben para que lo hacen? ¿a cuantas se les pregunta si la quieren?
Estas y otras situaciones son necesario cambiar y que el buentrato sea la regla y no la ecepcion.
¿Qué es Humanizar el Nacimiento?
· Respetar los aspectos personales, sociales, emocionales, vinculares, psicológicos y espirituales de la gestación, el parto y el nacimiento.
· Fomentar el derecho a elegir el acompañamiento que cada pareja considere más apropiado a sus necesidades.
· Recuperar los valores humanos en relación con los recién nacidos.
· Rescatar lo esencial de este momento de la vida de quienes lo están viviendo y su significado existencial, sexual, social y espiritual.
· Centrar nuestra atención en las particulares necesidades y en el respeto al ser en formación durante su vida intrauterina, su llegada al mundo y el periodo que sigue a su nacimiento.
· Basar nuestra misión en todo lo que haga a la incorporación del bebé en su verdadera dimensión y dignidad humanas.
· Ayudar a recuperar el protagonismo de las mamás y los papás.
· Ofrecer bases donde los papás puedan apoyar sus recursos humanos en el acompañamiento de sus hijos.
· Profundizar en la comprensión sensible del ser humano y del desarrollo afectivo desde el inicio de la vida.
· Alentar la conciencia social y la solidaridad para la protección de la díada mamá-bebé y de la tríada mamá-papá-bebé en la sociedad.
· Facilitar distintos espacios de reflexión y de participación en la cultura que puedan aportar recursos, afecto y conocimiento a la causa de los bebés.
· Fortalecer una red humana de sostén de esta causa cooperando con el trabajo de las redes que ya existen.
· Humanizar el nacimiento es una forma de sensibilizarse a las necesidades fundantes de la vida humana y hace al desarrollo de todos los seres.
Tenemos DERECHO a un parto HUMANIZADO
·
Los médicos y hospitales son para el tratamiento de enfermedades y complicaciones de la salud. Por eso, sólo deben intervenir en el proceso natural del parto en caso de que ocurra alguna emergencia.
El parto Humanizado, es suave y saludable, respeta y dignifica a la mujer y su bebé en el momento más simbólico de nuestras vidas.
Es cada vez más evidente que el parto normal no puede seguir siendo medicalizado y hospitalizado. Exijamos cambios en el actual sistema de atención del parto.
Los médicos y hospitales son para el tratamiento de enfermedades y complicaciones de la salud. Por eso, sólo deben intervenir en el proceso natural del parto en caso de que ocurra alguna emergencia.
Lo esencial es que las mujeres participen y tomen las decisiones, con información previa, durante la gestación y el parto. Usted tiene el derecho de opinar y negarse a un determinado procedimiento médico. Esto se ampara dentro del marco legal y ético de los servicios de salud.
Luchemos por entornos más agradables y relajantes, con profesionales que tengan un enfoque que apunte a la salud y no a la enfermedad. No aceptemos que sigan violentando nuestros derechos como mujeres y como usuarias de los servicios de salud.
Exijamos respeto a los derechos de las mujeres gestantes y procuremos tener un ambiente agradable, cálido y amoroso para la bienvenida de nuestros bebés.
· Respetar los aspectos personales, sociales, emocionales, vinculares, psicológicos y espirituales de la gestación, el parto y el nacimiento.
· Fomentar el derecho a elegir el acompañamiento que cada pareja considere más apropiado a sus necesidades.
· Recuperar los valores humanos en relación con los recién nacidos.
· Rescatar lo esencial de este momento de la vida de quienes lo están viviendo y su significado existencial, sexual, social y espiritual.
· Centrar nuestra atención en las particulares necesidades y en el respeto al ser en formación durante su vida intrauterina, su llegada al mundo y el periodo que sigue a su nacimiento.
· Basar nuestra misión en todo lo que haga a la incorporación del bebé en su verdadera dimensión y dignidad humanas.
· Ayudar a recuperar el protagonismo de las mamás y los papás.
· Ofrecer bases donde los papás puedan apoyar sus recursos humanos en el acompañamiento de sus hijos.
· Profundizar en la comprensión sensible del ser humano y del desarrollo afectivo desde el inicio de la vida.
· Alentar la conciencia social y la solidaridad para la protección de la díada mamá-bebé y de la tríada mamá-papá-bebé en la sociedad.
· Facilitar distintos espacios de reflexión y de participación en la cultura que puedan aportar recursos, afecto y conocimiento a la causa de los bebés.
· Fortalecer una red humana de sostén de esta causa cooperando con el trabajo de las redes que ya existen.
· Humanizar el nacimiento es una forma de sensibilizarse a las necesidades fundantes de la vida humana y hace al desarrollo de todos los seres.
Tenemos DERECHO a un parto HUMANIZADO
·
Los médicos y hospitales son para el tratamiento de enfermedades y complicaciones de la salud. Por eso, sólo deben intervenir en el proceso natural del parto en caso de que ocurra alguna emergencia.
El parto Humanizado, es suave y saludable, respeta y dignifica a la mujer y su bebé en el momento más simbólico de nuestras vidas.
Es cada vez más evidente que el parto normal no puede seguir siendo medicalizado y hospitalizado. Exijamos cambios en el actual sistema de atención del parto.
Los médicos y hospitales son para el tratamiento de enfermedades y complicaciones de la salud. Por eso, sólo deben intervenir en el proceso natural del parto en caso de que ocurra alguna emergencia.
Lo esencial es que las mujeres participen y tomen las decisiones, con información previa, durante la gestación y el parto. Usted tiene el derecho de opinar y negarse a un determinado procedimiento médico. Esto se ampara dentro del marco legal y ético de los servicios de salud.
Luchemos por entornos más agradables y relajantes, con profesionales que tengan un enfoque que apunte a la salud y no a la enfermedad. No aceptemos que sigan violentando nuestros derechos como mujeres y como usuarias de los servicios de salud.
Exijamos respeto a los derechos de las mujeres gestantes y procuremos tener un ambiente agradable, cálido y amoroso para la bienvenida de nuestros bebés.
texto tomado desde la paguina http://www.nuestroparto.cl/ gracias a ellos por su labor.
jueves 8 de mayo de 2008
NUESTRO CUERPO, NUESTRO TERRITORIO
miércoles 26 de marzo de 2008
Practicas desaconsejadas por la OMS

"El parto y nacimiento son el principio y punto de partida de la vida, y son por ello, procesos que afectan el resto de la existencia humana. De ahí que la humanizacion del parto constituye una necesidad urgente y evidente. Por tanto, creemos firmemente que la aplicacion de la humanizacion en los cuidados que se proveen al comienzo de la vida humana será determinante y definitiva para las sociedades futuras"
Declaracion de Caerá sobre la humanizacion del parto, Fortaleza-Brasil 2002
La Organizacion Mundial de la Salud (OMS) desaconseja una serie de practicas médicas rutinarias que pueden causar daño entre ellas:
Declaracion de Caerá sobre la humanizacion del parto, Fortaleza-Brasil 2002
La Organizacion Mundial de la Salud (OMS) desaconseja una serie de practicas médicas rutinarias que pueden causar daño entre ellas:
- Obligarnos a parir acostadas
- inducir los partos por conveniencia
- romper prematuramente la bolsa amniótica
- administrar oxitocina sintetica para acelerar el parto
- cortar prematuramente el cordón umbilical
- afeitar el pubis y poner enemas de forma rutinaria
- separarnos de nuestros hujos al nacer
- aceptar ciegamente el uso de la tecnología
- creaer un ambiente falto de intimidad entorno a la mujer que está de parto
- practicar la episiotomia de forma rutinaria
¿ y tu ? ¿que piensas?
POR UN ENCUENTRO SIN VIOLENCIA ENTRE MADRE HE HIJ@
miércoles 5 de marzo de 2008
ASI NACIMOS. MI HIJA Y YO

Hace ya casi cuatro años comencé a gestar a mi hija en mi vientre y una idea en mi cabeza.
Estaba feliz caminaba como enamorada pensándola, intentando sentir su existencia diminuta dentro de mi, maravillada por este milagro que habíamos concretado.
Y como buena primeriza (como cualquiera supongo) me sentía en un mar de dudas y me lance en picada a estudiar.
Yo embarazada me sentía la mujer más valiente y fuerte del mundo. Me gusté por primera vez en mi vida. Amé cada pedacito de mi nunca bien querido cuerpo. Este pececito crecía y yo con el.
Se me ocurrió que quería un parto normal, así tal cual, natural me corregirían después. Nacer en un ambiente más amable, calido y silencioso. Rodeada de mi gente. Más suave también para mí sin tanta manipulación y complejisación por que al fin y al cabo, pensaba yo parir es algo normal, saludable y yo estoy sana ¿por que ir al hospital? No estoy enferma voy a tener una guagua nada más.
Llegué donde la única ginecóloga que existía en mi ciudad (¡plop!) ¿Por que existen tan pocas mujeres ginecólogos? ¿Por que la mayoría son hombres? Nunca han menstruado, no saben lo que es que te duela, o estar triste por que si, o que te duelan las pechugas ¿por que confiamos en ellos para educarnos sobre nuestros cuerpos? En fin, eso es otro tema.
Busque a una mujer porque pensé que eventualmente ella me entendería y acompañaría en esta etapa. Error, las cosas no se hacen así, nadie tiene a sus hijos en casa por que las infecciones, etc., etc., ¿y si te pasa algo? Yo no me voy a hacer responsable de lo que te ocurra? Perdón? Soy Adulto lo que hago lo hago por mi propia responsabilidad – le dije- No necesito un apoderado. Le explique pacientemente que podía ser seguro y que si con su orientación ella consideraba que las cosas estarían mejor en una clínica u hospital para allá iríamos, pero que si no había nada malo ¿para que ir?
Se acabo la conversación. Ella no quiso y me mando a hacer los exámenes de rigor... me fui decepcionada. Rápidamente comencé a dudar de mí. ¿Estaré mal?
La cosa es que finalmente con la dharma (mi hija) nos vinimos a conocer de una manera radicalmente opuesta a como lo pensé.
Y lo que continuación les relataré no quiere ser una letanía, ni un berrinche. Madure y le di mil vueltas a este parto y todo lo que vi y de lo que fui parte no me gusto... esta es mi experiencia pariendo... no más silencio...no soy la única.
Tenía casi cuarenta semanas de gestación y en un control de rutina ¡sorpresa! Mi presión sanguínea estaba un poco alta ¿cuanto? 120/80 y me dijeron que era mejor hacer ciertos exámenes para descartar proteínas en la orina. Partí asustada al hospital. Todo bien, pero mi presión otra vez alta. Ahí mismo me quedé. No quería hacer las cosas mal y me dijeron que corría grave peligro yo y la guagua si me iba así. Mejor quedarse por que si se va se le puede desprender la placenta. ¡Horror! Y me quedé dos días en observación. Más exámenes que salían negativos y en la mañana del segundo día entran a la sala tres médicos. Saludan pero sin mirar a nadie a la cara, sin cordialidad.
¿Cuanto tiene? pregunta uno - 39+2 - le contesta otro y yo me quedo con las palabras en la boca pensé que me preguntaban a mí. A no, inducción ¿para que se va a ir si ya está aquí? Perdón? ¿Que? Están hablando de mi y nadie me dice ni me pregunta nada solo me informan que pasaré a inducción pero ¿por que? Porque ya esta aquí. Le pregunté su nombre y resulto ser un profesor de la universidad le hice preguntas técnicas de los exámenes y recién ahí pregunto mi nombre, y cambió la forma ausente en que se dirigía a mi. Me recomendó una inducción por que es lo mismo que esperar que se inicie solo, además si se va puede tener un desprendimiento de placenta (jamás pensé que los desprendimientos de placenta fueran algo que ocurriesen tan seguido). Asentí como niña obediente, sin abrir la boca y mirando el suelo. En el fondo una mezcla de emociones. Me sentía malvada, lo único cierto es que quería irme, y esperar a que las cosas fueran un poquito distintas.
El 23 de diciembre no desayuné. Me llevaron a prepararme para la inducción. En ningún momento alguien me explicó lo que me iban a hacer ni para que. Me recortaron el vello púbico, me hicieron un enema y me enviaron a pre-parto, sin agua ni comida por los siguientes días.
Cuando llegue había 6 mujeres. Tres de ellas estaban en inducción, el resto prontas a dar a luz. Todas acostadas. A aquellas que se expresaban gritando ó gimiendo les hacían callar.
Tactos y más tactos. Una señora que estaba en la cama continua a la mía sonriendo tranquila me decía que esta era la mejor época para venir al hospital “ve que los estudiantes están de vacaciones”
Le respondí con una sonrisa nerviosa.
Permanecí siempre acostada. No se me permitía caminar por temor a que me pasara algo como caerme, y solo fui al baño una vez. Estaba aturdida. Temerosa y comportándome de manera extraña, a la defensiva, intentando marcar una diferencia intelectual para sentirme respetada. Al menos contaba con experiencia en la universidad y otras actividades. Ser mujer, de escasos recursos y poca escolaridad no es bueno menos en una sala de partos. Al menos las mujeres que estaban ahí sabían a lo que iban “así no más se hacen las cosas”.
No podía tener visitas. Mi marido afuera esperando que alguna matrona ó auxiliar le contara de mi y yo esperando que amablemente alguna de ellas me dejara verlo, no quería estar sola.
Toda la fuerza que en algún momento creí tener se desvaneció. Impetuosamente quería revelarme, ponerme de pie y reclamar lo que consideraba mal y no podía ni abrir la boca por temor. ¿Y si pongo en riesgo nuestro bienestar? La mala era yo.
Una joven (bien podría haber sido menor de edad) sentada en su camilla, en franca inducción, monitoreada. Jadeaba cada vez que una contracción llegaba. Cada vez más seguido. Más fuerte su voz. Y no era eso lo que incomodaba, todas llegaríamos a eso tarde o temprano ¿no? Los médicos que circulaban de tanto en tanto por la sala se detenían a comentar en voz alta lo descontrolada que estaba, “mira como se pone”, “calmase oiga”, “no le gusto hacerlo” “ya. Le vamos a poner anestesia”. Yo con el pecho apretado, quería llorar he irme y mis contracciones que no llegaban.
Pasaba el tiempo. Rotura de membranas para una, decía que por favor no -si no duele chiquilla- y la pobre gritaba. Le decían que era una alharaca y ahí se quedaba ella con el agua corriéndole por las piernas y lagrimas silenciosa por los ojos.
Vamos a revisar a esta señora que está tan calladita (en buena onda). Ella dilataba silenciosamente en la última cama, ella estaba ahí cuándo llegué y solo la vi girarse de un lado para otro cerrando los ojos. ¡Está coronando! Estampida de matronas a esa cama. Todas atentas... a la señora se le escurría la guagua por las piernas y ella tranquila no decía nada. Corrieron a buscar lo necesario para atender el parto ahí mismo, en eso la matrona de más edad dice no! A la sala de partos. Y se la llevaron diciéndole que no pujara (¿se puede no pujar?) salieron de pre parto con una auxiliar dando un horrible grito ¡PARTOO! Segundos más tarde era la mujer quien gritaba luego el llanto de su guagua.
Yo seguía ahí, pero lento no muchas contracciones y aun suaves...
Cambio de turno. Una mujer joven podría haber tenido mi edad con un trabajo de parto estándar y con un parto previo. Se acercaron para hacer un monitoreo y no encontraban el corazón del feto. Pasaron minutos el monitoreo avanzaba y el corazón seguía sin aparecer, escuche que le decía cuan débil se escuchaba
Nadie se inquietó... a los pocos minutos llama asustada a cualquiera que la escuche ¡señorita estoy mojada! un brazo con ocitosina y apenas podía incorporarse ¡señorita es sangre! ¡Señorita mi guagua! Yo al lado de ella sin atinar a nada una vez más el temor. Todos llegan donde ella, era un charco de sangre. Hasta el ginecólogo de turno pone cara de preocupado. Ella se abraza la panza, cierra los ojos diciendo ¡mi guagua mi guagua! Una auxiliar la reta por que tras el movimiento desenchufó el suero. Eco de emergencia y en la imagen se podía ver a su guagua y un corazón que apenas latía ¡cesárea de emergencia! A ella sí se le desprendió la placenta. Su guagua murió dos horas más tarde. La sala de pre-parto quedó en silencio por mucho rato.
Asta que me quede sola.
Dharma seguía sin nacer, las contracciones avanzaban como avanzan para las primerizas supongo, lento. Mi presión normal. Cada media hora me preguntaban si me dolía la cabeza, escuchaba pitos o veía puntos y asta ese momento conteste que no.
Segundo día de inducción. Tacto. No recuerdo exactamente en que fase estaba, pero por las caras que recuerdo parecía que no era muy alentador. Pastillita azul al cuello del útero. ¡Ahora sí que tengo contracciones! ¡Uf!.
Una matrona nos regalo tres galletitas navideñas a las mujeres que estábamos ahí ¡por fin comida!
Pasaron más horas, más contracciones, molestas y a la cola, seguía sentada.
Me encontraba vulnerable y sin fuerzas. Con un nudo en la garganta en forma permanente y el pecho apretadado. Los olores de una cena navideña me estaban mareando. Me tomaron la presión - normal- me preguntaron por el dolor de cabeza y yo me concentre en mis sensaciones y me dolía levemente. No más fue decirlo para que mi mundo se derrumbara, tengo solo deshilados recuerdos de lo que paso, me sentía físicamente horrible y vi que mi presión estaba por las nubes. Supongo que todos actuaron muy rápido, pues así los había visto trabajar y reaccionar. Estaba cerca de la muerte y mi guagua no sedaba ni por enterada. Cero signo de sufrimiento fetal. Con la cabeza ida, sentí que alguien tomó mi mano. Era una matrona con la que había conversado de mis estudios de acupuntura, de lo que quería para nuestro nacimiento, ella me escuchaba amablemente y sonreía, ahora tomaba mi mano y me decía que no me preocupara que la guagua estaba muy bien. Yo media ida me puse a llorar. Mi cuerpo ese que siempre fue saludable ahora me daba la espalda desconchinflandose de esta manera.
Un rato más tarde me pusieron anestesia. El efecto fue pasando y unas fuertísimas contracciones me despertaron, me la volvieron a poner.
Tacto. ¡A tu guagüita le falta poco para nacer! De aquí a las ocho esta afuera. Sonreí. Por fin la vería. Aún mareada y completamente desconectada de mi cuerpo esperaba.
Cambio de turno y nada. A mi no me dijeron nada, pero días después me enteré de que a Cristian le explicaron que si no nacía antes del medio día me harían una cesárea.
Nuevamente tacto. Ya! –Dijo el doc- a sala de partos. Fórceps.
Episiotomía considerable. No puje...
Y me nacieron a la dharma un 25 de diciembre.
Mi sol no lloró.
Estuve tres horas con ella en recuperación con ambos brazos ocupados con “enchufes”. Me dormí y se la llevaron. No la vi hasta el 27 en la mañana los pechos sentía que me iban a reventar.
A nadie le avisaron donde la llevarían ni con que la alimentarían mientras yo me recuperaba.
Estaba, débil y muy mareada por efecto del medicamento que usaron para bajar mi presión.
Y me fui del hospital al tercer día, diciendo que no lo volvería a pisar. Sin embargo, dos años más tarde volvería ha estar ahí. Otra vez en la misma sala. Los mismos tratos, las mismas palabrotas y malos modos. Cristian esta vez no pudo ver como “me nacían” de un fórceps a Shakti, una episiotomía más grande que la primera, ocitocina para apurar las contracciones (y llegué con 9 cm. De dilatación), acostada en la camilla con monitorización constante (mientras estuve en casa y durante toda la noche me moví, caminé, estuve en al agua, etc.) mi presión esta vez anduvo de maravilla
Me fui tan triste como la primera vez.
Sacando los aspectos relacionados con la pre eclampsia que finalmente me fue diagnosticada durante el trabajo de parto
Y que requería de toda la atención y cuidado médico. Este relato tiene como fin lograr hacer ver la violenta forma en que se nace y juntar manos y voces para lograr nacimientos de madre y niños libres de innecesaria y maligna violencia.
Nos merecemos mejores encuentros. Merecemos mejores nacimientos. Merecemos ser las protagonistas de nuestros partos.
Dar a luz es un acto fisiológico normal, íntimo y familiar y no un acto médico.
Merecemos decidir sobre lo que les hacen a nuestros cuerpos y a nuestros hijos recién nacidos.
Ninguna persona merece ser tratada con violencia. Menos un que se encuentra pasando por la experiencia de un parto. Nacer es un acto sagrado.
Y pienso que decidir libremente la forma de traer nuestros hijos al mundo es un derecho y no un bien de mercado ó una lotería según el equipo que te toque.
La mayoría de las mujeres no dice nada y se traga el mal rato diciendo que finalmente lo que les importa es que su hijo este sanito. Y ellas me pregunto yo ¿están bien?
No soy la única que ha tenido a sus hijas en un hospital público. Mi madre y mi abuela parieron en un hospital. Solas. Así es como se hace ¿no? , nadie reclama ¿está todo bien?
Este es el primer paso abrir el debate. Esto no se detiene más...
Estaba feliz caminaba como enamorada pensándola, intentando sentir su existencia diminuta dentro de mi, maravillada por este milagro que habíamos concretado.
Y como buena primeriza (como cualquiera supongo) me sentía en un mar de dudas y me lance en picada a estudiar.
Yo embarazada me sentía la mujer más valiente y fuerte del mundo. Me gusté por primera vez en mi vida. Amé cada pedacito de mi nunca bien querido cuerpo. Este pececito crecía y yo con el.
Se me ocurrió que quería un parto normal, así tal cual, natural me corregirían después. Nacer en un ambiente más amable, calido y silencioso. Rodeada de mi gente. Más suave también para mí sin tanta manipulación y complejisación por que al fin y al cabo, pensaba yo parir es algo normal, saludable y yo estoy sana ¿por que ir al hospital? No estoy enferma voy a tener una guagua nada más.
Llegué donde la única ginecóloga que existía en mi ciudad (¡plop!) ¿Por que existen tan pocas mujeres ginecólogos? ¿Por que la mayoría son hombres? Nunca han menstruado, no saben lo que es que te duela, o estar triste por que si, o que te duelan las pechugas ¿por que confiamos en ellos para educarnos sobre nuestros cuerpos? En fin, eso es otro tema.
Busque a una mujer porque pensé que eventualmente ella me entendería y acompañaría en esta etapa. Error, las cosas no se hacen así, nadie tiene a sus hijos en casa por que las infecciones, etc., etc., ¿y si te pasa algo? Yo no me voy a hacer responsable de lo que te ocurra? Perdón? Soy Adulto lo que hago lo hago por mi propia responsabilidad – le dije- No necesito un apoderado. Le explique pacientemente que podía ser seguro y que si con su orientación ella consideraba que las cosas estarían mejor en una clínica u hospital para allá iríamos, pero que si no había nada malo ¿para que ir?
Se acabo la conversación. Ella no quiso y me mando a hacer los exámenes de rigor... me fui decepcionada. Rápidamente comencé a dudar de mí. ¿Estaré mal?
La cosa es que finalmente con la dharma (mi hija) nos vinimos a conocer de una manera radicalmente opuesta a como lo pensé.
Y lo que continuación les relataré no quiere ser una letanía, ni un berrinche. Madure y le di mil vueltas a este parto y todo lo que vi y de lo que fui parte no me gusto... esta es mi experiencia pariendo... no más silencio...no soy la única.
Tenía casi cuarenta semanas de gestación y en un control de rutina ¡sorpresa! Mi presión sanguínea estaba un poco alta ¿cuanto? 120/80 y me dijeron que era mejor hacer ciertos exámenes para descartar proteínas en la orina. Partí asustada al hospital. Todo bien, pero mi presión otra vez alta. Ahí mismo me quedé. No quería hacer las cosas mal y me dijeron que corría grave peligro yo y la guagua si me iba así. Mejor quedarse por que si se va se le puede desprender la placenta. ¡Horror! Y me quedé dos días en observación. Más exámenes que salían negativos y en la mañana del segundo día entran a la sala tres médicos. Saludan pero sin mirar a nadie a la cara, sin cordialidad.
¿Cuanto tiene? pregunta uno - 39+2 - le contesta otro y yo me quedo con las palabras en la boca pensé que me preguntaban a mí. A no, inducción ¿para que se va a ir si ya está aquí? Perdón? ¿Que? Están hablando de mi y nadie me dice ni me pregunta nada solo me informan que pasaré a inducción pero ¿por que? Porque ya esta aquí. Le pregunté su nombre y resulto ser un profesor de la universidad le hice preguntas técnicas de los exámenes y recién ahí pregunto mi nombre, y cambió la forma ausente en que se dirigía a mi. Me recomendó una inducción por que es lo mismo que esperar que se inicie solo, además si se va puede tener un desprendimiento de placenta (jamás pensé que los desprendimientos de placenta fueran algo que ocurriesen tan seguido). Asentí como niña obediente, sin abrir la boca y mirando el suelo. En el fondo una mezcla de emociones. Me sentía malvada, lo único cierto es que quería irme, y esperar a que las cosas fueran un poquito distintas.
El 23 de diciembre no desayuné. Me llevaron a prepararme para la inducción. En ningún momento alguien me explicó lo que me iban a hacer ni para que. Me recortaron el vello púbico, me hicieron un enema y me enviaron a pre-parto, sin agua ni comida por los siguientes días.
Cuando llegue había 6 mujeres. Tres de ellas estaban en inducción, el resto prontas a dar a luz. Todas acostadas. A aquellas que se expresaban gritando ó gimiendo les hacían callar.
Tactos y más tactos. Una señora que estaba en la cama continua a la mía sonriendo tranquila me decía que esta era la mejor época para venir al hospital “ve que los estudiantes están de vacaciones”
Le respondí con una sonrisa nerviosa.
Permanecí siempre acostada. No se me permitía caminar por temor a que me pasara algo como caerme, y solo fui al baño una vez. Estaba aturdida. Temerosa y comportándome de manera extraña, a la defensiva, intentando marcar una diferencia intelectual para sentirme respetada. Al menos contaba con experiencia en la universidad y otras actividades. Ser mujer, de escasos recursos y poca escolaridad no es bueno menos en una sala de partos. Al menos las mujeres que estaban ahí sabían a lo que iban “así no más se hacen las cosas”.
No podía tener visitas. Mi marido afuera esperando que alguna matrona ó auxiliar le contara de mi y yo esperando que amablemente alguna de ellas me dejara verlo, no quería estar sola.
Toda la fuerza que en algún momento creí tener se desvaneció. Impetuosamente quería revelarme, ponerme de pie y reclamar lo que consideraba mal y no podía ni abrir la boca por temor. ¿Y si pongo en riesgo nuestro bienestar? La mala era yo.
Una joven (bien podría haber sido menor de edad) sentada en su camilla, en franca inducción, monitoreada. Jadeaba cada vez que una contracción llegaba. Cada vez más seguido. Más fuerte su voz. Y no era eso lo que incomodaba, todas llegaríamos a eso tarde o temprano ¿no? Los médicos que circulaban de tanto en tanto por la sala se detenían a comentar en voz alta lo descontrolada que estaba, “mira como se pone”, “calmase oiga”, “no le gusto hacerlo” “ya. Le vamos a poner anestesia”. Yo con el pecho apretado, quería llorar he irme y mis contracciones que no llegaban.
Pasaba el tiempo. Rotura de membranas para una, decía que por favor no -si no duele chiquilla- y la pobre gritaba. Le decían que era una alharaca y ahí se quedaba ella con el agua corriéndole por las piernas y lagrimas silenciosa por los ojos.
Vamos a revisar a esta señora que está tan calladita (en buena onda). Ella dilataba silenciosamente en la última cama, ella estaba ahí cuándo llegué y solo la vi girarse de un lado para otro cerrando los ojos. ¡Está coronando! Estampida de matronas a esa cama. Todas atentas... a la señora se le escurría la guagua por las piernas y ella tranquila no decía nada. Corrieron a buscar lo necesario para atender el parto ahí mismo, en eso la matrona de más edad dice no! A la sala de partos. Y se la llevaron diciéndole que no pujara (¿se puede no pujar?) salieron de pre parto con una auxiliar dando un horrible grito ¡PARTOO! Segundos más tarde era la mujer quien gritaba luego el llanto de su guagua.
Yo seguía ahí, pero lento no muchas contracciones y aun suaves...
Cambio de turno. Una mujer joven podría haber tenido mi edad con un trabajo de parto estándar y con un parto previo. Se acercaron para hacer un monitoreo y no encontraban el corazón del feto. Pasaron minutos el monitoreo avanzaba y el corazón seguía sin aparecer, escuche que le decía cuan débil se escuchaba
Nadie se inquietó... a los pocos minutos llama asustada a cualquiera que la escuche ¡señorita estoy mojada! un brazo con ocitosina y apenas podía incorporarse ¡señorita es sangre! ¡Señorita mi guagua! Yo al lado de ella sin atinar a nada una vez más el temor. Todos llegan donde ella, era un charco de sangre. Hasta el ginecólogo de turno pone cara de preocupado. Ella se abraza la panza, cierra los ojos diciendo ¡mi guagua mi guagua! Una auxiliar la reta por que tras el movimiento desenchufó el suero. Eco de emergencia y en la imagen se podía ver a su guagua y un corazón que apenas latía ¡cesárea de emergencia! A ella sí se le desprendió la placenta. Su guagua murió dos horas más tarde. La sala de pre-parto quedó en silencio por mucho rato.
Asta que me quede sola.
Dharma seguía sin nacer, las contracciones avanzaban como avanzan para las primerizas supongo, lento. Mi presión normal. Cada media hora me preguntaban si me dolía la cabeza, escuchaba pitos o veía puntos y asta ese momento conteste que no.
Segundo día de inducción. Tacto. No recuerdo exactamente en que fase estaba, pero por las caras que recuerdo parecía que no era muy alentador. Pastillita azul al cuello del útero. ¡Ahora sí que tengo contracciones! ¡Uf!.
Una matrona nos regalo tres galletitas navideñas a las mujeres que estábamos ahí ¡por fin comida!
Pasaron más horas, más contracciones, molestas y a la cola, seguía sentada.
Me encontraba vulnerable y sin fuerzas. Con un nudo en la garganta en forma permanente y el pecho apretadado. Los olores de una cena navideña me estaban mareando. Me tomaron la presión - normal- me preguntaron por el dolor de cabeza y yo me concentre en mis sensaciones y me dolía levemente. No más fue decirlo para que mi mundo se derrumbara, tengo solo deshilados recuerdos de lo que paso, me sentía físicamente horrible y vi que mi presión estaba por las nubes. Supongo que todos actuaron muy rápido, pues así los había visto trabajar y reaccionar. Estaba cerca de la muerte y mi guagua no sedaba ni por enterada. Cero signo de sufrimiento fetal. Con la cabeza ida, sentí que alguien tomó mi mano. Era una matrona con la que había conversado de mis estudios de acupuntura, de lo que quería para nuestro nacimiento, ella me escuchaba amablemente y sonreía, ahora tomaba mi mano y me decía que no me preocupara que la guagua estaba muy bien. Yo media ida me puse a llorar. Mi cuerpo ese que siempre fue saludable ahora me daba la espalda desconchinflandose de esta manera.
Un rato más tarde me pusieron anestesia. El efecto fue pasando y unas fuertísimas contracciones me despertaron, me la volvieron a poner.
Tacto. ¡A tu guagüita le falta poco para nacer! De aquí a las ocho esta afuera. Sonreí. Por fin la vería. Aún mareada y completamente desconectada de mi cuerpo esperaba.
Cambio de turno y nada. A mi no me dijeron nada, pero días después me enteré de que a Cristian le explicaron que si no nacía antes del medio día me harían una cesárea.
Nuevamente tacto. Ya! –Dijo el doc- a sala de partos. Fórceps.
Episiotomía considerable. No puje...
Y me nacieron a la dharma un 25 de diciembre.
Mi sol no lloró.
Estuve tres horas con ella en recuperación con ambos brazos ocupados con “enchufes”. Me dormí y se la llevaron. No la vi hasta el 27 en la mañana los pechos sentía que me iban a reventar.
A nadie le avisaron donde la llevarían ni con que la alimentarían mientras yo me recuperaba.
Estaba, débil y muy mareada por efecto del medicamento que usaron para bajar mi presión.
Y me fui del hospital al tercer día, diciendo que no lo volvería a pisar. Sin embargo, dos años más tarde volvería ha estar ahí. Otra vez en la misma sala. Los mismos tratos, las mismas palabrotas y malos modos. Cristian esta vez no pudo ver como “me nacían” de un fórceps a Shakti, una episiotomía más grande que la primera, ocitocina para apurar las contracciones (y llegué con 9 cm. De dilatación), acostada en la camilla con monitorización constante (mientras estuve en casa y durante toda la noche me moví, caminé, estuve en al agua, etc.) mi presión esta vez anduvo de maravilla
Me fui tan triste como la primera vez.
Sacando los aspectos relacionados con la pre eclampsia que finalmente me fue diagnosticada durante el trabajo de parto
Y que requería de toda la atención y cuidado médico. Este relato tiene como fin lograr hacer ver la violenta forma en que se nace y juntar manos y voces para lograr nacimientos de madre y niños libres de innecesaria y maligna violencia.
Nos merecemos mejores encuentros. Merecemos mejores nacimientos. Merecemos ser las protagonistas de nuestros partos.
Dar a luz es un acto fisiológico normal, íntimo y familiar y no un acto médico.
Merecemos decidir sobre lo que les hacen a nuestros cuerpos y a nuestros hijos recién nacidos.
Ninguna persona merece ser tratada con violencia. Menos un que se encuentra pasando por la experiencia de un parto. Nacer es un acto sagrado.
Y pienso que decidir libremente la forma de traer nuestros hijos al mundo es un derecho y no un bien de mercado ó una lotería según el equipo que te toque.
La mayoría de las mujeres no dice nada y se traga el mal rato diciendo que finalmente lo que les importa es que su hijo este sanito. Y ellas me pregunto yo ¿están bien?
No soy la única que ha tenido a sus hijas en un hospital público. Mi madre y mi abuela parieron en un hospital. Solas. Así es como se hace ¿no? , nadie reclama ¿está todo bien?
Este es el primer paso abrir el debate. Esto no se detiene más...
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